La crisis política y económica de 1994 provocó otra etapa de reformas electorales. La primera reforma significativa ocurrió en 1996 como parte de una negociación sin precedentes entre el gobierno y los partidos de oposición para concretar una reforma electoral significativa que permitiera al país dar un salto cualitativo hacia la democracia. El resultado fue un paquete de reformas que se reflejó en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) de 1996. El COFIPE incluyó un artículo octavo transitorio diseñado específicamente para abrir la posibilidad de votar desde el extranjero. La transición estableció como requisito para votar la creación de un nuevo Registro Federal de Electores, un nuevo Documento Nacional de Identidad y un estudio técnico sobre la viabilidad del voto migrante. La Secretaría de Gobernación se encargó de cumplir con los dos primeros requisitos y el nuevo Instituto Federal Electoral (IFE) con el tercero. Las reformas de 1996 también incluyeron una modificación a la Constitución, eliminando el requisito territorial para votar.

Dos años después, ninguno de los tres requisitos se había cumplido y el tiempo se agotaba rápidamente para aprobar una reforma electoral que entraría en vigor para las elecciones presidenciales de 2000. Los activistas migrantes organizaron innovadoras campañas de cabildeo con líderes de partidos políticos, representantes de la Presidencia, legisladores, el IFE y la prensa, con el fin de persuadir y presionar a las autoridades. En abril de 1998 se iniciaron los primeros trabajos legislativos tendientes a destrabar la situación y se presentaron iniciativas para avanzar en la instrumentación del voto migrante y asegurar que se cumplieran los requisitos establecidos por la COFIPE. El IFE creó una comisión de especialistas para cumplir con su responsabilidad y en noviembre dio a conocer un estudio sobre la factibilidad técnica del voto en el exterior. Entre otras cosas, el estudio informó que esto era posible y que potencialmente beneficiaría a 10.7 millones de mexicanos en el exterior. Asimismo, se indicó que existían decenas de modalidades posibles de votación, desde las cabinas tradicionales hasta el voto electrónico y por correo.

El informe del IFE estableció las condiciones para que el poder legislativo desarrolle una reforma que permita votar. Sin embargo, la oposición del Ejecutivo Federal y del Estado parte no permitió que se aprobara ninguna reforma a tiempo para votar en las elecciones presidenciales de 2000. Una inusual campaña de cabildeo transnacional por parte de activistas migrantes no dio frutos en ese momento.

La derrota del PRI en las elecciones de 2000 cambió el panorama político del país. Sin embargo, en los años posteriores a esa elección, la legislatura continuó descuidando los asuntos relacionados con los migrantes, a pesar de varios intentos de cabildeo, tanto de organizaciones de migrantes anteriormente involucradas como de nuevos líderes que se incorporaron al nuevo Consejo Consultivo del Instituto. de Mexicanos en el Exterior. Se presentaron 18 iniciativas en el poder legislativo pero no fue sino hasta 2005 que finalmente se aprobó una de ellas, la cual fue impulsada por la facción priísta en el Senado. Esta fue tardía y modesta, pero fue la iniciativa sobre la que se construyó el acuerdo político necesario para su aprobación.

La reforma se limitó a permitir el voto por correo certificado a quienes ya tenían credencial de elector. Se prohibieron las campañas en el extranjero y no hubo voluntad de permitir la acreditación fuera del territorio nacional. El IFE calculó que 4.5 millones de mexicanos en el exterior tenían credencial vigente, lo que representa el universo potencial de votantes.