Una vez que los migrantes cuentan con los documentos necesarios para iniciar los trámites administrativos para crear una empresa, es fundamental que otros actores brinden apoyo en la elaboración de los planes de negocios para evitar que la inversión fracase. Esto cobra mayor relevancia cuando hay varios inversionistas y cuando se involucran miembros de las localidades de origen. No es lo mismo cuando los inversores son un grupo de tres o cuatro personas de una misma localidad que cuando se trata de varios grupos organizados o cooperativas. También es importante que los migrantes desarrollen capacidades técnicas para enfrentar los desafíos que imponen iniciativas de este nivel de complejidad, por ejemplo, no solo en temas relacionados con negocios, finanzas y habilidades de mercado, sino también en aspectos como liderazgo, negociación y formulación de acuerdos. Por ello, es fundamental considerar la necesidad de tener acceso a talleres de capacitación técnica e, idealmente, también a espacios de apoyo y asesoría para resolver estos desafíos cuando se presenten. Las entidades federativas y los gobiernos municipales deben involucrarse en estos procesos y el Poder Legislativo debe garantizar que se regule este tipo de apoyo.

Además, se deben crear nuevos esquemas de cofinanciamiento para generar proyectos empresariales con inversión migrante, que vayan más allá del Programa 3×1 y sean coordinados por distintas instancias, no solo a través de la SEDESOL. En este sentido, la Secretaría de Economía, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y otros organismos descentralizados, como Nacional Financiera, deben generar un espacio de diálogo y diálogo para recibir propuestas de las organizaciones de migrantes. y organizaciones binacionales de la sociedad civil. Lo anterior para generar programas de crédito, microcrédito y/o incubadoras de empresas donde se pueda fomentar la cultura del ahorro y fomentar la inversión de los migrantes.

Idealmente, este tipo de programas debe ser parte de una estrategia integral, donde los municipios y entidades federativas participen con recursos pero también de manera más proactiva en la generación de un modelo alternativo de desarrollo, donde se encuentran las líneas estratégicas, entre otras.
: ) la organización comunitaria, b) la ampliación y mejora de los servicios básicos y la infraestructura urbana,
b) la generación de alternativas viables y sostenibles de desarrollo a partir de las potencialidades identificadas en la comunidad
c) el incremento y desarrollo del capital humano de la comunidad (Saucedo 2009). Se debe impulsar a los estados y municipios a ser un eje central en la promoción del desarrollo y el empleo.

García Zamora (2008) señala que el «paso de la muerte» institucional -pasar de la solidaridad a la producción- implica, entre otras cosas, el desafío de aumentar significativamente la organización y formación técnica de los clubes y federaciones de migrantes para afrontar con seriedad la nueva etapa de macroproyectos productivos y desarrollo comunitario
transnacional Sin embargo, esto no será posible sin un mayor énfasis en el fortalecimiento de las organizaciones y una mayor capacitación técnica porque “las comunidades de origen de los migrantes presentan una profunda debilidad económica, social y organizativa, que en ocasiones impide que cualquier propuesta de desarrollo local o microproyectos sea concretada”. productivo por la despoblación, la desorganización social, el atraso técnico y hasta la pasividad social generada por la adicción a las remesas familiares” (2008: 11).