La demanda de los mexicanos en Estados Unidos por el reconocimiento de sus derechos políticos en su país de origen tiene raíces históricas que se remontan a principios del siglo XX. Esto ocurrió justo cuando la migración mexicana hacia el norte se convirtió en un fenómeno masivo y coincidió con las grandes transformaciones del país (modernización económica, Revolución de 1910).

El historiador Jorge Durand ha encontrado referencia a esta incipiente demanda en un periódico mexicano publicado en Kansas en 1917 (año en que también se adoptó la actual constitución del país). Otra referencia al ejercicio de los derechos políticos de los mexicanos en Estados Unidos la encontró el investigador Arturo Santamaría y data de 1929, cuando surgió en California un movimiento a favor de la candidatura presidencial de José Vasconcelos e integró la demanda a su programa político.

Si bien no se ha realizado una adecuada investigación académica que documente y analice lo sucedido con la demanda en las siguientes décadas, hay que reconocer que el tema resurgió como eje fundamental del activismo migrante luego del proceso electoral de 1988, cuando el régimen de partidos del Estado enfrentó su mayor crisis hasta entonces, cuando surgieron dos fuertes candidatos de la oposición (Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel Clouthier) en la elección presidencial. En particular, los partidarios de Cárdenas expresaron en varias ocasiones su deseo de ejercer sus derechos políticos en relación con México.

Posteriormente, la demanda se generalizó entre otros sectores de la población migrante en Estados Unidos y se extendió a Canadá y Europa, donde es posible encontrar otras comunidades mexicanas. El derecho al voto se manifestó como una forma de contribuir a la transformación política del país y como una posible herramienta para impulsar políticas favorables a los migrantes y, de la misma manera, mejorar problemas que en ese momento se consideraban importantes para las comunidades migrantes, tales como servicios inadecuados en los consulados, extorsión de las autoridades al regresar a México, falta de inversión pública en los lugares de origen, etc.

Es notable que esta crisis político-económica coincidió también con un crecimiento dramático de los flujos migratorios hacia el norte debido a las crisis económicas de los años 80 y la acelerada integración económica de América del Norte, proceso que fue institucionalizado por el TLCAN a partir de 1994. .